Lo que no debes confesarle a tu pareja

Dentro del complejo mundo de las relaciones de pareja existen una serie de secretos femeninos que es mejor no confesar. Si él es un pésimo cocinero pero tiene alma de chef o si tú tienes sueños eróticos que prefieres no revelar, estos consejos son para ti. Te contamos por qué:

1. Su comida no te gusta

Llegas del trabajo por la noche, cansada y muerta del hambre, y tu pareja decide sorprenderte con una exquisita cena. Algo innovador y que no hayas probado nunca. Te sientas a la mesa complacida y pruebas el primer bocado.

¡Oh no! Sabe peor de lo que parece…. Por muy desagradable que parezca, y si no quieres que sea la primera y última vez que él cocine, sirve un vaso grande de agua y cómetelo todo sin decir una palabra distinta a ¡delicioso!. Al final, las mujeres tenemos nuestras tácticas para que con los días él se vuelva un maestro de la gastronomía.

2. También tienes sueños eróticos

Aunque ellos son los que abiertamente hablan entre hombres de las mujeres de sus sueños, de sus piernas, caderas y labios. Nosotras también soñamos con amigos, actores, deportistas, y estrellas famosas. Esos fogosos encuentros, casi de película, con tu top 5 de hombres buenos… ¡No se los cuentes!, son un secreto de tumba.

3. Te gusta arreglar la casa

Aunque te quejes constantemente porque odias tener que arreglar la casa, lo cierto es que disfrutas el poder hacerlo. Tener las cosas en el orden que te gusta y sentir que el ambiente se respira a limpio, es un pequeño placer que sentimos las mujeres que no tenemos porqué confesarles.

4. Nada como salir con tus amigas

Cuando se habla de espacio ellos son los primeros que saltan la defensa de una noche de cartas o fútbol para hombres. Ellos están dispuestos a luchar por sus derechos de individuo, por su libertad, casi como un símbolo de masculinidad. Nosotras en cambio les hacemos creer que son lo peor del mudo por dejarnos solas, mientras disfrutamos más que ellos esas noches de copas con las amigas.

5. Un pasado comprometedor

Por más que le tengas no se te ocurra confesar tu historial erótico, ni nombres, ni número, ni año. Deja el pasado atrás y las aventuras resérvalas para esos momentos en los que puedes darle rienda suelta a tu memoria.

6. Te aterra envejecer

Si, te dan pánico las arrugas, la celulitis, los gordos y las canas y por eso vas al gimnasio. En realidad no eres una víctima de la belleza, ni de las cirugías estéticas, lo que gustaría es poderte hacer todos los tratamientos estéticos que existan el mundo para que, aunque pasen 50 años, él te siga viendo hermosa.

7. No le temes a la soledad

Aunque cuando él se va de viaje y te llama, tú le dices que lo extrañas demasiado, realmente adoras ese tiempo libre para estar a solas, salir de compras, almorzar comida chatarra, dormir hasta tarde, no arreglar la casa, hacerte las uñas, alquilar la película más rosa, leer el libro o la revista que empezaste hace tres años, verte con tus amigas, hablar horas por teléfono con tu mamá y caminar por la calles sin atadura alguna.

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